Las pinturas refractarias proporcionan una barrera protectora entre el metal fundido y el substrato del molde o del macho. Es esta barrera la que tiene un papel fundamental en asegurar la integridad de la superficie en bruto de colada del producto acabado, por lo que cualquier inconsistencia en la estructura de la pintura o en el método de aplicación quedará reflejada en la calidad de la superficie de la pieza.